Hay personas que se especializan en física, filosofía, economía o política; pero nadie cómo lo hace Lupercio.

Definitivamente es un polímata, que además de todo esto domina el arte del humor holgadamente. Y es que él tiene dos piquitos que hacen de orejas. Una gran trompa que siempre tiene una fosa nasal más grande que la otra, con una colita que parece signo de interrogación. Será porque Lupercio el Cerdo se pregunta si no podrán agregar whisky al café mañanero o si su madre le ocultará su verdadero origen. Porque cada vez que lee las noticias se le hace corazón de pollo.

En Lo Que No Te Mata Te Hace Más Cerdo (Manteca Ediciones, 2017) el columnista y artista visual, Jorge R. López hace sonreír la vista con tinta blanca sobre papel negro. Viñetas sobre hojas de estrellas, un color rosa que va desapareciendo por rayas blancas. Además de los coloridos labios y accesorios que hacen ver muy coqueta a la novia de Lupercio: Magda. Quien se sorprende cuando ve llegar a su amado con comida chatarra, videojuegos y porno para pasar más tiempo de calidad con ella.

Hace diez años Jorge R. López empezó a publicar cartones de Lupercio, “viendo al ser humano tan incongruente, tan idiota y falible, tuvo que empoderar al cerdo”. Lo Que No Te Mata Te Hace Más Cerdo nos muestra situaciones por las que todos hemos pasado. Cómo querer descubrir dónde está el botón de reinicio del calendario, no querer ir a la escuela bajo pretextos que ni nuestra propia madre cree. O tener una gripa tan catastrófica que en lugar de llamar a un doctor preferirías llamar a un exorcista.

Claro que esas situaciones son humanoides, pero qué tal cuando por tu condición de marrano te pone triste nunca encontrar dinero en tus bolsillos a falta del uso de ropa o descubrir que no te gustan los focos sin lámpara porque te hacen sentir en la vitrina de las carnitas.

Lo bueno es que Lupercio lo sabe: “A todo cerdo le llega su chiquero”, y eso realmente lo pone contento. Aunque ande siempre preocupado por el tamaño de su puerquesito la mayoría del tiempo parece disfrutar su comida fuente de polímeros y piensa que algo peor que el infierno es el espacio entre comidas. En su filosofía de muerte lo más importante es que “del otro lado” haya tacos.

A veces tierno, a veces irónico este puerquito rosa de trazos finos y ligeros es acompañado de su amigo Amador, un gnomo que se la pasa leyendo todo lo que encuentra a su paso: diccionarios, periódicos, las cajas de cereal e incluso el libro El Capital de Karl Marx que tuvo que pagar a crédito.

¿Mentiste en tu currículum para obtener el empleo?, le pregunta Amador, “tengo un lado humano, sabes” contesta el puerquito.

Espín, Gato Madre y Castor son otros camaradas que Jorge le creó a su Lupercio para que vivan en estos sobrios cartones.

Abra este compendio si usted humano, tienes sospechas de que en realidad es un cerdo, para saberlo tendrá que contestar un pequeño test de siete sencillos puntos… sabrán qué Lupercio el Cerdo puede ser todo lo irreverente que se le antoje pero hay algo que nunca hará: maldecir, porque a él sí se le haría la boca chicharrón.

CHASSÉ:

* Tener orgasmos de treinta minutos, ser capaces de formar lazos con personas, no contar con glándulas sudoríparas y que su composición genética sea muy similar a la del humano, son sólo algunos datos relevantes de la porcina especie de Lupercio.

* Sácale $200 a tu cochinito, manda un mail a contact@mantecaediciones.com y Lupercio llegará feliz hasta tu casa con todo y autógrafo.